POLITICA
29/10/2025
Trump y Xi Jinping buscan una tregua en la guerra comercial que sacude la economía global
Por Emma Garcia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino Xi Jinping se preparan para una cumbre crucial que podría definir el rumbo de la economía global. El encuentro, previsto para los próximos días, busca poner fin a la prolongada guerra comercial que desde 2024 ha tensado las relaciones entre ambas potencias y ha impactado los mercados internacionales.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca aseguran que Washington ha suavizado algunas de sus demandas iniciales, lo que abre la puerta a un posible acuerdo parcial. Entre los temas centrales se encuentran la reducción de aranceles, el acceso de empresas estadounidenses al mercado tecnológico chino y la protección de la propiedad intelectual.
El mandatario estadounidense, que ha hecho del proteccionismo una bandera política, enfrenta presiones internas de sectores industriales y agrícolas afectados por las represalias chinas. Pekín, por su parte, busca estabilizar su economía tras varios meses de desaceleración y salida de inversiones extranjeras. Según analistas del Washington Post, Xi llega a la cumbre “con una posición más sólida” debido a la resiliencia del mercado chino y su estrategia de diversificación comercial con países del Sudeste Asiático y África.
En los últimos meses, ambos países impusieron aranceles que superan los 200.000 millones de dólares en productos cruzados, afectando desde semiconductores hasta productos agrícolas. La incertidumbre ha presionado las bolsas mundiales y debilitado la confianza empresarial, especialmente en el sector tecnológico.
El encuentro entre Trump y Xi tendrá lugar en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y por la necesidad de redefinir el equilibrio comercial postpandemia. La Unión Europea y Japón observan de cerca la negociación, temerosos de que un eventual pacto bilateral deje fuera a otras potencias económicas.
Expertos consultados por Reuters destacan que una tregua comercial beneficiaría a ambos líderes: Trump podría presentarlo como una victoria diplomática en plena campaña interna, y Xi lo usaría para proyectar una imagen de estabilidad internacional. Sin embargo, la desconfianza persiste. “Esta guerra comercial no es solo económica, es también una lucha por el liderazgo tecnológico mundial”, advirtió la economista china Liu Shiyu.
Si el diálogo fracasa, Estados Unidos planea nuevas tarifas sobre productos tecnológicos y vehículos eléctricos chinos en noviembre, lo que podría reactivar la tensión. El resultado de esta cumbre definirá si el mundo avanza hacia una nueva etapa de cooperación o hacia un ciclo prolongado de rivalidad comercial.
Fuentes cercanas a la Casa Blanca aseguran que Washington ha suavizado algunas de sus demandas iniciales, lo que abre la puerta a un posible acuerdo parcial. Entre los temas centrales se encuentran la reducción de aranceles, el acceso de empresas estadounidenses al mercado tecnológico chino y la protección de la propiedad intelectual.
El mandatario estadounidense, que ha hecho del proteccionismo una bandera política, enfrenta presiones internas de sectores industriales y agrícolas afectados por las represalias chinas. Pekín, por su parte, busca estabilizar su economía tras varios meses de desaceleración y salida de inversiones extranjeras. Según analistas del Washington Post, Xi llega a la cumbre “con una posición más sólida” debido a la resiliencia del mercado chino y su estrategia de diversificación comercial con países del Sudeste Asiático y África.
En los últimos meses, ambos países impusieron aranceles que superan los 200.000 millones de dólares en productos cruzados, afectando desde semiconductores hasta productos agrícolas. La incertidumbre ha presionado las bolsas mundiales y debilitado la confianza empresarial, especialmente en el sector tecnológico.
El encuentro entre Trump y Xi tendrá lugar en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y por la necesidad de redefinir el equilibrio comercial postpandemia. La Unión Europea y Japón observan de cerca la negociación, temerosos de que un eventual pacto bilateral deje fuera a otras potencias económicas.
Expertos consultados por Reuters destacan que una tregua comercial beneficiaría a ambos líderes: Trump podría presentarlo como una victoria diplomática en plena campaña interna, y Xi lo usaría para proyectar una imagen de estabilidad internacional. Sin embargo, la desconfianza persiste. “Esta guerra comercial no es solo económica, es también una lucha por el liderazgo tecnológico mundial”, advirtió la economista china Liu Shiyu.
Si el diálogo fracasa, Estados Unidos planea nuevas tarifas sobre productos tecnológicos y vehículos eléctricos chinos en noviembre, lo que podría reactivar la tensión. El resultado de esta cumbre definirá si el mundo avanza hacia una nueva etapa de cooperación o hacia un ciclo prolongado de rivalidad comercial.







