POLITICA
30/10/2025
Trump ordena reanudar las pruebas nucleares de EE.UU. y desata alarma global
Por Emma Garcia
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó al Pentágono reanudar de inmediato las pruebas nucleares estadounidenses, poniendo fin a más de tres décadas de moratoria informal en la realización de ensayos con armamento atómico. La medida, confirmada por fuentes del Departamento de Defensa y reportada por Reuters, marca un cambio drástico en la política de control de armas que podría desencadenar una nueva carrera nuclear global.
En una declaración oficial, la Casa Blanca justificó la decisión alegando que China y Rusia “han incrementado el desarrollo y modernización de sus arsenales”, mientras Estados Unidos “mantiene una postura obsoleta”. “No podemos permitir que potencias rivales avancen tecnológicamente mientras nosotros dependemos de datos de hace 30 años”, dijo Trump en una conferencia desde la base aérea de Andrews.
El anuncio fue recibido con preocupación internacional. Naciones Unidas, la Unión Europea y varios aliados de la OTAN expresaron su alarma ante una medida que, según expertos, socava los tratados internacionales de no proliferación nuclear. Aunque EE.UU. nunca ratificó el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT), había mantenido su compromiso de cumplirlo de facto desde 1992.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la decisión “pone en riesgo la estabilidad estratégica global” y pidió a Washington reconsiderar. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin calificó la orden como “una provocación que deteriora la seguridad mundial”, mientras Beijing acusó a EE.UU. de “intentar militarizar nuevamente la disuasión nuclear como herramienta política”.
En el ámbito interno, la medida ha generado divisiones políticas. Legisladores demócratas denunciaron que se trata de “una maniobra electoralista” que amenaza la seguridad internacional, mientras algunos republicanos la respaldaron como una “necesaria actualización disuasiva”. Analistas militares señalan que retomar los ensayos permitiría a EE.UU. probar nuevas ojivas miniaturizadas y misiles hipersónicos nucleares, parte de un programa de modernización valorado en más de 1,5 billones de dólares.
Organizaciones antinucleares, como la Union of Concerned Scientists, alertaron sobre los riesgos ambientales y humanitarios de volver a realizar pruebas en Nevada y el Pacífico. “Las consecuencias no son solo políticas: los efectos radiactivos pueden durar generaciones”, advirtió la científica Laura Gregson.
Con esta decisión, Estados Unidos rompe un consenso internacional que se mantenía desde la Guerra Fría, abriendo un escenario incierto. La reanudación de pruebas podría empujar a otras potencias a seguir el mismo camino, reavivando el espectro de una nueva era de confrontación nuclear.
En una declaración oficial, la Casa Blanca justificó la decisión alegando que China y Rusia “han incrementado el desarrollo y modernización de sus arsenales”, mientras Estados Unidos “mantiene una postura obsoleta”. “No podemos permitir que potencias rivales avancen tecnológicamente mientras nosotros dependemos de datos de hace 30 años”, dijo Trump en una conferencia desde la base aérea de Andrews.
El anuncio fue recibido con preocupación internacional. Naciones Unidas, la Unión Europea y varios aliados de la OTAN expresaron su alarma ante una medida que, según expertos, socava los tratados internacionales de no proliferación nuclear. Aunque EE.UU. nunca ratificó el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (CTBT), había mantenido su compromiso de cumplirlo de facto desde 1992.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que la decisión “pone en riesgo la estabilidad estratégica global” y pidió a Washington reconsiderar. Desde Moscú, el portavoz del Kremlin calificó la orden como “una provocación que deteriora la seguridad mundial”, mientras Beijing acusó a EE.UU. de “intentar militarizar nuevamente la disuasión nuclear como herramienta política”.
En el ámbito interno, la medida ha generado divisiones políticas. Legisladores demócratas denunciaron que se trata de “una maniobra electoralista” que amenaza la seguridad internacional, mientras algunos republicanos la respaldaron como una “necesaria actualización disuasiva”. Analistas militares señalan que retomar los ensayos permitiría a EE.UU. probar nuevas ojivas miniaturizadas y misiles hipersónicos nucleares, parte de un programa de modernización valorado en más de 1,5 billones de dólares.
Organizaciones antinucleares, como la Union of Concerned Scientists, alertaron sobre los riesgos ambientales y humanitarios de volver a realizar pruebas en Nevada y el Pacífico. “Las consecuencias no son solo políticas: los efectos radiactivos pueden durar generaciones”, advirtió la científica Laura Gregson.
Con esta decisión, Estados Unidos rompe un consenso internacional que se mantenía desde la Guerra Fría, abriendo un escenario incierto. La reanudación de pruebas podría empujar a otras potencias a seguir el mismo camino, reavivando el espectro de una nueva era de confrontación nuclear.







