POLITICA
31/10/2025
Polonia intercepta avión ruso por tercera vez esta semana en el mar Báltico
Por Tomas Peralta A
El 31 de octubre de 2025, la Polish Armed Forces anunció que sus cazas MiG-29 efectuaron un nuevo despegue de alerta para interceptar un avión de reconocimiento ruso, identificado como un Ilyushin Il?20, que volaba sin plan de vuelo y con el transpondedor desconectado sobre el mar Báltico. Este sería el tercer incidente de este tipo en la semana.
Según el mando militar polaco, aunque el avión ruso no penetró el espacio aéreo nacional, su conducta aproximación desde la zona de Kaliningrado, apagado del equipo de identificación y ausencia de contacto constituye “una provocación de alto nivel” que exige de la OTAN una respuesta coordinada.
La tensión se enmarca en un contexto más amplio: los países del flanco oriental de la alianza atlántica han incrementado los interrogantes sobre una recurrente actividad militar rusa en el Báltico, que incluye vuelos sin identificación, incursiones cercanas a zonas nacionales y ensayos de reacción rápida de defensa aérea.
Para Polonia, esta sucesión de interceptaciones no sólo revela una estrategia de presión rusa en la región, sino también subraya el estado de alerta permanente de las fuerzas de la OTAN en una franja geográfica clave: Kaliningrado, enclave ruso entre Lituania y Polonia, representa un nodo estratégico con potencial de escalada.
El episodio plantea además preguntas sobre la coherencia de la disuasión aliada: ante la repetición de estos vuelos "oscuros" (sin transpondedor y sin plan de vuelo) ¿están los mecanismos de defensa, mando y alerta desplegados con fuerza suficiente para disuadir este tipo de operaciones? La respuesta tendrá implicaciones para la credibilidad militar de la alianza y la seguridad de sus miembros del norte de Europa.
Según el mando militar polaco, aunque el avión ruso no penetró el espacio aéreo nacional, su conducta aproximación desde la zona de Kaliningrado, apagado del equipo de identificación y ausencia de contacto constituye “una provocación de alto nivel” que exige de la OTAN una respuesta coordinada.
La tensión se enmarca en un contexto más amplio: los países del flanco oriental de la alianza atlántica han incrementado los interrogantes sobre una recurrente actividad militar rusa en el Báltico, que incluye vuelos sin identificación, incursiones cercanas a zonas nacionales y ensayos de reacción rápida de defensa aérea.
Para Polonia, esta sucesión de interceptaciones no sólo revela una estrategia de presión rusa en la región, sino también subraya el estado de alerta permanente de las fuerzas de la OTAN en una franja geográfica clave: Kaliningrado, enclave ruso entre Lituania y Polonia, representa un nodo estratégico con potencial de escalada.
El episodio plantea además preguntas sobre la coherencia de la disuasión aliada: ante la repetición de estos vuelos "oscuros" (sin transpondedor y sin plan de vuelo) ¿están los mecanismos de defensa, mando y alerta desplegados con fuerza suficiente para disuadir este tipo de operaciones? La respuesta tendrá implicaciones para la credibilidad militar de la alianza y la seguridad de sus miembros del norte de Europa.







