INTERES GENERAL
08/12/2025
Estudio admite que casi un 75% de los argentinos perciben salarios por debajo del millón de pesos
Por REDACCION
Un reciente informe del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires volvió a exponer la profundidad de la crisis laboral y salarial que atraviesa la Argentina: siete de cada diez trabajadores perciben ingresos por debajo de $1 millón mensuales, un monto que no alcanza para cubrir la Canasta Básica Total, que en octubre de 2025 ascendía a $1.213.799 para una familia tipo.
El dato es contundente y confirma la consolidación del fenómeno del “trabajador pobre”, una expresión que describe a quienes tienen empleo pero aun así permanecen por debajo del umbral de pobreza, debido a salarios que quedaron desfasados frente a la inflación y que no acompañan el costo real de vida.
El derrumbe del salario: ni el empleo formal escapa a la pobreza
El estudio remarca que la crisis no sólo afecta a los sectores informales. El 58% de los asalariados formales tampoco supera el millón de pesos, pese a cumplir jornadas de 40 horas semanales. De hecho, 1 de cada 5 empleados registrados es pobre, una señal del deterioro estructural de los ingresos aun dentro de la economía “en blanco”.
En el universo informal, el panorama es todavía más crítico:
89% de los asalariados informales está por debajo del umbral.
88% de los cuentapropistas de baja calificación también cae en esta franja.
La falta de actualización salarial y la ausencia de políticas laborales que acompañen el ritmo inflacionario profundizan un escenario donde tener trabajo ya no garantiza estabilidad económica.
Servicios impagables y salarios congelados: la nueva pobreza urbana
El informe señala que una de las causas principales del deterioro del poder adquisitivo es el drástico aumento del costo de vida, especialmente en alimentos y servicios esenciales. La reducción de subsidios y la falta de recomposición salarial hicieron que los servicios públicos se volvieran una carga asfixiante:
En 2023, una familia destinaba el 4% de su ingreso al pago de servicios.
En 2025, ese valor trepó al 11%, más del doble.
Este salto deja a miles de hogares en situación de “pobreza residencial”, es decir, con ingresos suficientes para sobrevivir pero insuficientes para sostener los gastos básicos del hogar sin endeudarse o resignar otras necesidades.
Más trabajo, menos ingreso: el pluriempleo como síntoma social
Frente al rezago salarial, crece un fenómeno que refleja la desesperación económica: el pluriempleo. Según el documento, 12% de los ocupados debe sumar un segundo trabajo para compensar la pérdida del poder adquisitivo.
El dato revela que incluso quienes tienen empleo estable y registrado no logran cubrir sus gastos básicos, lo que evidencia que el problema no es solo la falta de empleo, sino la falta de salarios acordes a la realidad económica.
El dato es contundente y confirma la consolidación del fenómeno del “trabajador pobre”, una expresión que describe a quienes tienen empleo pero aun así permanecen por debajo del umbral de pobreza, debido a salarios que quedaron desfasados frente a la inflación y que no acompañan el costo real de vida.
El derrumbe del salario: ni el empleo formal escapa a la pobreza
El estudio remarca que la crisis no sólo afecta a los sectores informales. El 58% de los asalariados formales tampoco supera el millón de pesos, pese a cumplir jornadas de 40 horas semanales. De hecho, 1 de cada 5 empleados registrados es pobre, una señal del deterioro estructural de los ingresos aun dentro de la economía “en blanco”.
En el universo informal, el panorama es todavía más crítico:
89% de los asalariados informales está por debajo del umbral.
88% de los cuentapropistas de baja calificación también cae en esta franja.
La falta de actualización salarial y la ausencia de políticas laborales que acompañen el ritmo inflacionario profundizan un escenario donde tener trabajo ya no garantiza estabilidad económica.
Servicios impagables y salarios congelados: la nueva pobreza urbana
El informe señala que una de las causas principales del deterioro del poder adquisitivo es el drástico aumento del costo de vida, especialmente en alimentos y servicios esenciales. La reducción de subsidios y la falta de recomposición salarial hicieron que los servicios públicos se volvieran una carga asfixiante:
En 2023, una familia destinaba el 4% de su ingreso al pago de servicios.
En 2025, ese valor trepó al 11%, más del doble.
Este salto deja a miles de hogares en situación de “pobreza residencial”, es decir, con ingresos suficientes para sobrevivir pero insuficientes para sostener los gastos básicos del hogar sin endeudarse o resignar otras necesidades.
Más trabajo, menos ingreso: el pluriempleo como síntoma social
Frente al rezago salarial, crece un fenómeno que refleja la desesperación económica: el pluriempleo. Según el documento, 12% de los ocupados debe sumar un segundo trabajo para compensar la pérdida del poder adquisitivo.
El dato revela que incluso quienes tienen empleo estable y registrado no logran cubrir sus gastos básicos, lo que evidencia que el problema no es solo la falta de empleo, sino la falta de salarios acordes a la realidad económica.







