POLITICA
31/10/2025
EE.UU. analiza bombardeos contra Venezuela mientras Caracas denuncia preparación de “autoataque”
Por Tomas Peralta A
La administración del Donald Trump ha identificado potenciales objetivos en territorio venezolano, como aeropuertos, puertos y bases militares, vinculados al aparato del narcotráfico y al supuesto apoyo del gobierno de Maduro a dichas redes.
Aunque Trump ha negado haber formalizado una decisión de bombardeo, fuentes citadas por el Wall Street Journal y el Miami Herald confirman que EE.UU. ha desplegado el portaaviones USS Gerald R. Ford y un submarino nuclear en el Caribe como parte de un aumento de su presencia militar en la región.
Desde Caracas, Maduro denunció que Washington prepara un “autoataque” contra el portaaviones Gerald Ford para justificar una intervención militar en Venezuela.
La tensión se enmarca en una estrategia estadounidense que combina la lucha contra el narcotráfico —donde Washington clasifica a ciertas organizaciones venezolanas como grupos terroristas— con una presión creciente sobre el régimen de Maduro.
Para Venezuela, el despliegue naval, las declaraciones de Trump y los informes mediáticos configuran un escenario de provocación militar directa y vulneración de su soberanía. Para EE.UU., se trata de una operación que busca apuntar a redes de tráfico de drogas que, según su versión, cruzan el Caribe y afectan sus fronteras.
De cara al futuro inmediato, la crisis abre múltiples interrogantes: ¿marcará este episodio el inicio de una intervención abierta de EE.UU. en Latinoamérica? ¿Qué implicaciones tendrá para la estabilidad regional y para el derecho internacional en materia de uso de la fuerza? Con las posiciones tan polarizadas, la región se encuentra en un punto de máxima vulnerabilidad diplomática y militar.
Aunque Trump ha negado haber formalizado una decisión de bombardeo, fuentes citadas por el Wall Street Journal y el Miami Herald confirman que EE.UU. ha desplegado el portaaviones USS Gerald R. Ford y un submarino nuclear en el Caribe como parte de un aumento de su presencia militar en la región.
Desde Caracas, Maduro denunció que Washington prepara un “autoataque” contra el portaaviones Gerald Ford para justificar una intervención militar en Venezuela.
La tensión se enmarca en una estrategia estadounidense que combina la lucha contra el narcotráfico —donde Washington clasifica a ciertas organizaciones venezolanas como grupos terroristas— con una presión creciente sobre el régimen de Maduro.
Para Venezuela, el despliegue naval, las declaraciones de Trump y los informes mediáticos configuran un escenario de provocación militar directa y vulneración de su soberanía. Para EE.UU., se trata de una operación que busca apuntar a redes de tráfico de drogas que, según su versión, cruzan el Caribe y afectan sus fronteras.
De cara al futuro inmediato, la crisis abre múltiples interrogantes: ¿marcará este episodio el inicio de una intervención abierta de EE.UU. en Latinoamérica? ¿Qué implicaciones tendrá para la estabilidad regional y para el derecho internacional en materia de uso de la fuerza? Con las posiciones tan polarizadas, la región se encuentra en un punto de máxima vulnerabilidad diplomática y militar.







