Confusión fatal en un operativo: Un suboficial con 23 años de servicio murió baleado - Diario Ciudadano

POLICIALES

13/03/2026

Confusión fatal en un operativo: Un suboficial con 23 años de servicio murió baleado

Por Jose Manuel Ferrero




La comunidad de Villa Belgrano y la ciudad de Río Ceballos no salen de su asombro tras el confuso episodio que terminó con la vida de Luis Azabal, un suboficial principal de la Policía de Córdoba con 23 años de servicio. Lo que debió ser un operativo de respuesta tras un robo, derivó en una tragedia que hoy enluta a la fuerza y a toda la provincia.

El hecho ocurrió en la calle Neper al 5.900, en la zona norte de la capital cordobesa. Una familia había sido víctima de un violento asalto y los vecinos alertaron a la Policía. Azabal acudió al domicilio y, según la principal hipótesis, al ingresar fue recibido a los tiros por el dueño de casa, quien lo habría confundido con uno de los delincuentes que acababan de huir.

Actualmente, el propietario de la vivienda se encuentra detenido e imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, mientras la justicia intenta reconstruir los segundos finales de la secuencia.

Más allá de su uniforme, Luis Azabal —conocido cariñosamente como "Bicho"— era una figura central en su comunidad. Su partida ha generado una ola de mensajes en redes sociales que destacan su calidad humana.
• Trayectoria Profesional: Con 56 años, no solo era un veterano en actividad, sino también docente. Dictaba la cátedra de Defensa Personal Policial en la Escuela de Suboficiales.
• Pasión Deportiva: Aunque comenzó su camino deportivo de adulto, se convirtió en un atleta incansable. Practicaba running, ciclismo y participaba habitualmente en maratones.
• Compromiso Social: En el Club Atlético y Social de Río Ceballos, su ciudad natal, era un colaborador omnipresente. Allí entrenaba taekwondo y boxeo, acompañando a niños y adultos en competiciones.

"Era un tipo siempre dispuesto a dar una mano, un apasionado que contagiaba energía", recordaron sus allegados entre lágrimas.

Azabal estaba casado y tenía dos hijas mayores; una de ellas reside actualmente en el exterior. Su muerte deja un vacío irreparable no solo en el seno familiar, sino en la formación de las futuras camadas de policías que pasaron por sus clases de defensa personal.









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