China busca ocupar el vacío de liderazgo climático global - Diario Ciudadano

POLITICA

05/11/2025

China busca ocupar el vacío de liderazgo climático global

Por Emma Garcia




Ante la creciente incertidumbre política y el debilitamiento de los compromisos ambientales en Occidente, China se posiciona para ocupar un rol de liderazgo climático global. Con ambiciosas inversiones en energía renovable y acuerdos bilaterales con países en desarrollo, Pekín intenta consolidarse como el nuevo referente en la transición ecológica mundial, aunque su credibilidad sigue cuestionada por la expansión del carbón y la falta de transparencia en sus metas de emisiones.

De acuerdo con un análisis reciente de Reuters, el gobierno chino ha intensificado su diplomacia climática en los últimos meses, especialmente en Asia, África y América Latina, regiones donde promueve proyectos de energía solar, eólica y de infraestructura sostenible. A través de la iniciativa “Belt and Road Verde”, el gigante asiático busca reconfigurar su imagen internacional, presentándose no solo como una potencia industrial, sino como un socio comprometido con la mitigación del cambio climático.

El impulso de China llega en un momento en que Estados Unidos y la Unión Europea enfrentan divisiones internas sobre la financiación de políticas verdes y los límites a la producción energética. En este contexto, Pekín aprovecha el vacío de liderazgo para proyectar influencia mediante inversiones estratégicas y préstamos “verdes”, a menudo vinculados a intereses geopolíticos y comerciales.

Sin embargo, el liderazgo climático chino genera contradicciones profundas. Aunque el país es el mayor productor mundial de energía renovable, también encabeza el ranking global en consumo de carbón y emisiones de dióxido de carbono. En 2024, China aprobó la construcción de más de 50 nuevas plantas térmicas, lo que pone en duda la coherencia de su discurso ambiental.

Analistas señalan que el gobierno de Xi Jinping utiliza la narrativa ecológica como instrumento de poder blando y legitimidad internacional. “China entiende que el clima es una herramienta diplomática”, explica el economista ambiental Zhou Liang, citado por Reuters. “Cada panel solar que instala en África o Asia Central es también una inversión política”.

A nivel interno, Pekín ha fijado como meta alcanzar el pico de emisiones antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono en 2060, objetivos ambiciosos pero aún sin mecanismos de verificación independientes. Organismos internacionales han instado al país a adoptar mayor transparencia en sus datos energéticos y a incluir a la sociedad civil en la toma de decisiones ambientales.

En síntesis, China intenta posicionarse como el nuevo timón del cambio climático global, en un escenario donde Occidente parece replegarse. Su éxito dependerá de si logra equilibrar su expansión económica con compromisos ambientales creíbles, y demostrar que su “liderazgo verde” no es solo una estrategia de poder, sino una apuesta genuina por el futuro del planeta.









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