POLICIALES
27/08/2025
Carolina vive bajo amenaza: denuncia cinco años de violencia y exige protección urgente
Por José Manuel Ferrero
La historia de Carolina, vecina del barrio Alberdi, expone con crudeza la persistencia de la violencia de género incluso ante reiteradas denuncias. Desde 2018, su expareja —padre de su hija de 10 años— la somete a un infierno cotidiano de persecución, hostigamiento y agresiones. A pesar de contar con una restricción de acercamiento de 1.500 metros y una tobillera electrónica, el hombre continúa vulnerando las medidas judiciales.
En los últimos días, Carolina presentó su quinta denuncia formal y exige que su agresor sea detenido de manera preventiva. “No va a parar hasta matarme. Me dijo que no iba a tener vida, que no iba a salir adelante”, declaró con temor en el programa Arriba Córdoba.
El pasado 3 de agosto, Carolina fue interceptada por tres personas encapuchadas que la golpearon hasta dejarla inconsciente. “Me dijeron: ‘viste que él dijo que te íbamos a encontrar y te vamos a matar’”, relató. Las secuelas físicas incluyen politraumatismos, desfiguración facial, fisuras en la nariz y pérdida parcial de visión en un ojo. Las psicológicas, aún más profundas, afectan su día a día y el de su hija.
Además de violar reiteradamente la restricción de acercamiento, el agresor destruyó el local de estética donde Carolina trabajaba para sostener a su hija. “Mi hija ya no quiere dormir. Tenemos miedo, no queremos salir a la calle. Imaginate que tu hija te diga: ‘¿Algún día tendremos nuestra vida?’”, expresó con desesperación.
La abogada de Carolina, Sandra Lanza, exige una medida inmediata: “Estamos solicitando que vaya preso. Es excesivamente violento, no tiene respeto por nada, ni siquiera por la Justicia. Ya destruyó la vida de Carolina y sigue amenazándola”.
Mientras la causa judicial avanza, madre e hija sobreviven entre el miedo y la incertidumbre. Carolina pide ayuda para mudarse y comenzar de nuevo, en un lugar donde puedan estar a salvo.
En los últimos días, Carolina presentó su quinta denuncia formal y exige que su agresor sea detenido de manera preventiva. “No va a parar hasta matarme. Me dijo que no iba a tener vida, que no iba a salir adelante”, declaró con temor en el programa Arriba Córdoba.
El pasado 3 de agosto, Carolina fue interceptada por tres personas encapuchadas que la golpearon hasta dejarla inconsciente. “Me dijeron: ‘viste que él dijo que te íbamos a encontrar y te vamos a matar’”, relató. Las secuelas físicas incluyen politraumatismos, desfiguración facial, fisuras en la nariz y pérdida parcial de visión en un ojo. Las psicológicas, aún más profundas, afectan su día a día y el de su hija.
Además de violar reiteradamente la restricción de acercamiento, el agresor destruyó el local de estética donde Carolina trabajaba para sostener a su hija. “Mi hija ya no quiere dormir. Tenemos miedo, no queremos salir a la calle. Imaginate que tu hija te diga: ‘¿Algún día tendremos nuestra vida?’”, expresó con desesperación.
La abogada de Carolina, Sandra Lanza, exige una medida inmediata: “Estamos solicitando que vaya preso. Es excesivamente violento, no tiene respeto por nada, ni siquiera por la Justicia. Ya destruyó la vida de Carolina y sigue amenazándola”.
Mientras la causa judicial avanza, madre e hija sobreviven entre el miedo y la incertidumbre. Carolina pide ayuda para mudarse y comenzar de nuevo, en un lugar donde puedan estar a salvo.







